La mutilación genital femenina (MGF) –práctica que implica la alteración o lesión de los genitales femeninos por motivos no médicos – plantea graves riesgos para la salud y el bienestar de las mujeres y las niñas, pero también tiene un costo económico abrumador.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el costo de tratar el conjunto de secuelas ocasionadas por la MGF asciende a 1,400 millones de dólares anuales a nivel mundial, lo que representa entre el 10% y hasta el 30% del gasto anual de las naciones en que se realiza dicha práctica, que se concentra en cerca de 30 países de África y de Oriente Medio y Asia meridional, algunos países asiáticos (India, Indonesia, Iraq y Paquistán) y en poblaciones emigrantes en Europa Occidental, Norte América, Australia y Nueva Zelanda.

Se estima que más de 200 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a la mutilación genital femenina. El procedimiento se realiza principalmente en niñas, desde la infancia hasta los 15 años. Algunas de sus consecuencias en la salud son dolor crónico, infecciones, sangrados, mayor riesgo de transmisión del VIH, ansiedad y depresión, complicaciones durante el parto, infecundidad e incluso la muerte.

“La mutilación genital femenina no es solo una violación de los derechos humanos que perjudica significativamente la salud física y mental de millones de niñas y mujeres; también es un fuga de los recursos económicos vitales de los países», señaló el Dr. Ian Askew, Director del Departamento de Investigación y Salud Sexual y Reproductiva de la OMS.

Por su parte, Antonio Guterres, secretario general de la ONU, aseguró que la mutilación genital femenina es una manifestación flagrante de la desigualdad de género “profundamente arraigada en las estructuras sociales, económicas y políticas”.

 

Mutilaciones genitales femeninas hechas por médicos van en aumento: representan 25% del total

De acuerdo en el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de una cuarta parte de las sobrevivientes de mutilación genital femenina (aproximadamente 52 millones de mujeres y niñas), fueron mutiladas por profesionales de la salud.

La MGF realizada por personal médico está en aumento debido a la creencia errónea de que los peligros  asociados a la práctica se deben a que es realizada por personas no capacitadas, cuando se trata en realidad de una violación fundamental a los derechos de las niñas.

Erradicar la MGF es posible

De acuerdo con UNICEF, el porcentaje de niñas y mujeres que desean detener la mutilación genital femenina se ha duplicado en las últimas dos décadas en países con alta prevalencia de dicha práctica.

Desde 2008, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) y UNICEF dirigen el mayor programa mundial para acelerar la eliminación de la MGF, el cual se centra en principalmente en 17 países africanos. Al día de hoy, esta colaboración ha arrojado importantes logros. Por ejemplo, se ha brindado atención a más de 3 millones de niñas y mujeres y se ha conseguido que 13 países establezcan un marco legal para la prohibición de esta práctica, dedicando dentro de sus presupuestos partidas para financiar programas que ayuden a su erradicación.

El FPNU contribuye además a fortalecer los servicios de salud para que eviten la mutilación genital y traten las complicaciones que causa. También trabaja con organizaciones de la sociedad civil que promueven programas educativos, al tiempo que coopera con líderes religiosos para desvincularla de la religión, y colabora con los medios de comunicación para fomentar el diálogo.

Con información de: Naciones Unidas, CNN y El País.