Por Liliana Padilla

 

Desde hace ya varios años, internet ha revolucionado la manera de generar y de compartir información. En particular, las redes sociales se han convertido en un espacio en el que usuarios, empresas, partidos políticos, entre otros, comparten noticias, opiniones y hacen propaganda o promoción de sus acciones. Pero la democratización en el proceso de generación de contenidos también ha provocado un auge de noticias falsas o “fake news” que tienen la finalidad de influir en la toma de decisiones de las personas.

 

Incluso antes de esta crisis, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ya había advertido sobre el impacto de la transformación tecnológica, económica y social en la manera en que intercambiamos información y sobre las consecuencias negativas de campañas de desinformación orquestadas, las cuales representan una amenaza para el periodismo basado en los hechos.

 

En el contexto actual de la pandemia por Covid-19, este fenómeno de desinformación pone en riesgo vidas, ya que hay personas que se automedican o prueban remedios no comprobados con la esperanza de «curarse», a pesar de que los especialistas aseguran que de momento no hay tratamiento ni vacuna contra esta enfermedad.

 

Guy Berger, director de Políticas y Estrategias sobre Comunicación e Información de la UNESCO, explica que las falsedades con respecto al COVID-19 se han convertido en algo común, agregando que “en un momento de grandes temores, incertidumbres e incógnitas, existe un terreno fértil para que las fabricaciones florezcan y crezcan”.

 

A su vez, Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha asegurado que “no solo luchamos contra una epidemia, sino también contra una infodemia que se propaga más rápido y más fácilmente que el virus», es decir, una sobreabundancia de información que dificulta a las personas encontrar fuentes fidedignas cuando las necesitan.

 

Frente a escenario, es fundamental garantizar el acceso a información fiable, útil y potencialmente salvadora de vidas. Para la UNESCO, una manera de lograrlo es que los gobiernos contrarresten los rumores siendo más transparentes y divulgando datos duros de manera proactiva, de acuerdo con las leyes y políticas sobre el derecho a la información, a fin de lograr una mayor credibilidad en esta crisis.

 

Naciones Unidas cuenta para este fin con su portal “Noticias ONU”, donde informa de manera constante sobre los aspectos sanitarios, sociales, económicos y políticos de la pandemia; mientras que la OMS ha creado una sección específica en su sitio web de Consejos para la población acerca de los rumores sobre el nuevo coronavirus, donde refuta falsedades.

 

De manera inédita, un equipo de expertos de la OMS colabora también con empresas como Facebook, Google, Pinterest, Tencent, Twitter, TikTok o YouTube para filtrar y retirar de sus plataformas consejos médicos infundados, engaños y otras informaciones falsas que podrían poner en peligro la salud pública o utilizarse para estafar o robar información sensible de los usuarios.

 

Pero la responsabilidad de los medios de comunicación también es fundamental. Como señalaba el columnista Ricardo Raphael en uno de sus artículos de opinión, para hacer frente a la pandemia del coronavirus “se requiere periodismo riguroso, serio, profesional, comprometido con las audiencias y sobre todo con la generosidad humana del oficio más bello del mundo”.

 

A nivel mundial, han surgido iniciativas para contrarrestar las “fake news”: en México, la plataforma “Verificado” ha creado una sección específica sobre temas relativos al Covid-19, donde realiza la tarea de analizar noticias y clasificarlas en verdaderas, falsas o engañosas; así como la sección El sabueso del portal de Animal Político dedicado a este mismo fin. En Latinoamérica, la iniciativa “Chequeado”, reúne a 20 medios y 14 organizaciones de la región.

 

Nuestro papel como ciudadanos: piensa antes de compartir

 

La UNESCO también hace un llamado a la población en general a analizar de manera crítica la información que se encuentra en línea y a no creer ni difundir falsedades.

 

La agencia utiliza en Twitter las etiquetas #ComparteConocimientos, #PiensaAntesDeCompartir y #PiensaAntesDeHacerClick en esta campaña contra la desinformación.

 

 

Con información de: Naciones Unidas, El Universal, Verificado, Animal Político y Chequeado.