El Trabajo en el Hogar ha sido discriminado históricamente en México y en el mundo, pues quienes se dedican a esta actividad carecen de todos los derechos que tienen trabajadores de otros ámbitos. Por eso, desde hace casi cien años se han hecho intentos para mejorar las condiciones laborales de quienes se dedican a este trabajo.

Estos esfuerzos vieron su mayor resultado en 2011, cuando la Organización Internacional del Trabajo, de la ONU, adoptó el Convenio 189, que a la fecha ha sido firmado por 22 países.

Este convenio tiene como objetivo defender los derechos humanos, y por tanto laborales, de las y los trabajadores del hogar para garantizar medidas que impidan su abuso y explotación.

También busca que los países firmantes impulsen una serie de medidas para que quienes trabajan en el hogar “disfruten de condiciones de empleo equitativas y condiciones de trabajo decente, así como, si residen en el hogar para el que trabajan, de condiciones de vida decentes que respeten su privacidad”.

En México, el trabajo en el hogar está reconocido en la Ley Federal del Trabajo, que ha registrado algunos avances, pero aún lejanos al contenido del Convenio. Alrededor de 2.4 millones de personas trabajan en estas condiciones.

Desde hace al menos 15 años, el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar y el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar, liderados por Marcelina Bautista, han impulsado cambios en la legislación laboral que garanticen contrato de trabajo, seguridad social, pago de vacaciones, jornada de 8 horas y aguinaldo, entre otras.

Recientemente, debido a una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Instituto Mexicano del Seguro Social lanzó un programa piloto para incorporar a las Trabajadoras del Hogar como derechohabientes.

Al ratificar el Convenio, el Congreso mexicano deberá realizar las modificaciones legales necesarias para adecuar la Ley Federal del Trabajo al Convenio 189 de la OIT.