Por Liliana Padilla

 

Los beneficios y la eficacia del uso de cubrebocas han sido ampliamente debatidos ante la pandemia de COVID-19. Si bien su uso es recomendado en enfermos con el objetivo de contener las gotitas infecciosas que propagan el virus, también se ha debatido sobre si estas instrumentos proporcionan a bacterias y virus un ambiente cálido y húmedo que los favorezcan, o si provocan el contacto frecuente con la cara.

 

De acuerdo con un artículo del Foro Económico Mundial, una potencial ventaja del uso universal de cubrebocas en el entorno comunitario sería la reducción de la propagación de la enfermedad por personas durante el período «pre-sintomático», ya que los expertos en salud aseguran que las personas infectadas pueden transmitir el COVID-19 incluso antes de desarrollar síntomas. Esta organización estima que las mascarillas protegen a la vez de la transmisión y de la exposición a la infección, por lo que podrían lograr una reducción dramática del R0 (número promedio de personas infectadas por una persona), llevándolo incluso por debajo de 1, lo que significa que la tasa de infección ya no crece exponencialmente.

 

Por estas razones, un número creciente de países fomenta el uso universal de mascarillas, notablemente China, Japón, Hong Kong, Corea del Sur, Tailandia, Taiwan, Indonesia, Vietnam y Filipinas, muchos de los cuales han controlado de manera exitosa la tasa de incidencia de infecciones por COVID (si bien no es posible saber en qué medida haya influido el uso del cubfebocas, aunado a las demás disposiciones tomadas).

 

En Europa, los países que han recomendado el uso de mascarillas en los espacios públicos han sido la República Checa, Austria, algunas regiones de Alemania, Eslovaquia y Bosnia-Herzegovina; mientras que las autoridades de salud de los Estados Unidos recientemente han solicitado que sus habitantes utilicen mascarillas de tela simple cuando salgan a las calles para ayudar a prevenir el creciente brote del virus en ese país.

 

El Gobierno de la Ciudad de México ha anunciado que a partir del viernes próximo, el uso de cubrebocas será obligatorio en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, con el propósito de disminuir la propagación del coronavirus. Esta medida se suma al uso de gel antibacterial con base de alcohol, cubrirse con el ángulo interno del brazo al estornudar o toser, evitar tocarse la cara, la nariz, la boca y los ojos, así como el lavado de manos con agua y jabón tras haber viajado en el Metro.

 

 

La postura de la OMS

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un manual de Consejos sobre el uso de cubrebocas en el contexto del Covid-19, en el cual destaca que éstos deben ser prioridad para los trabajadores de salud. De acuerdo con el director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, la principal preocupación es que “el uso masivo de mascarillas pueda exacerbar la escasez de éstas para las personas que más las necesitan”.

 

Si bien el uso de cubrebocas ayuda a limitar la propagación de enfermedades virales respiratorias, su uso es no es suficiente para lograr un nivel adecuado de protección y podría crear una falsa sensación de seguridad que llevaría a que se descuiden otras medidas esenciales, como la higiene de manos y el distanciamiento físico. Tedros reiteró que “las mascarillas deben usarse como parte de un paquete integral de intervenciones, pues ellas solas no pueden detener la pandemia”.

 

Algunos aspectos a considerar para su uso serían: 1) su propósito (si se usarán para evitar contagios o como prevención por personas sanas); 2) el nivel de riesgo de exposición en el contexto local (qué tan ampliamente el virus está circulando, nivel de vigilancia local y de realización de pruebas, si se trabaja en contacto cercano con público); 3) la vulnerabilidad de la persona (personas con presencia de diversas enfermedades que pudiera ser cardiovasculares, diabetes mellitus y personas mayores); 4) el entorno (densidad de población, capacidad de distanciamiento físico y el riesgo de propagación rápida como entornos cerrados, zonas marginadas); 5) la viabilidad (disponibilidad y costos de las mascarillas); y 6) el tipo de mascarilla (médica o no médica).

 

Uso correcto de cubrebocas:

  • Coloca el cubrebocas con cuidado, asegurándote de que cubra la boca y la nariz, y sujétalo con fuerza para minimizar el espacio entre la cara y éste;
  • No toques el cubrebocas mientras lo usas;
  • Retira el cubrebocas con la técnica apropiada: no toques la parte delantera, desátalo por detrás;
  • Después de quitártelo o cada vez que tocas accidentalmente el cubrebocas, lávate las manos con un desinfectante para manos a base de alcohol o con agua y jabón;
  • Reemplaza el cubrebocas tan pronto como se humedezca con un nuevo cubrebocas limpio y seco;
  • No reutilices cubrebocas desechables o tira los cubrebocas de un solo uso inmediatamente después de retirarlos.

 

 

Con información de: Naciones Unidas, OMS, World Economic Forum, NewsHub, Bloomberg y El Universal.