Por: Liliana Padilla

 

Cada 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos en conmemoración de la adopción en 1948 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Dicha Declaración es un documento histórico que proclama los derechos inalienables de toda persona independientemente de su raza, color de piel, religión, sexo, idioma, opinión política, origen nacional o social, posición económica o cualquier otra condición.

Por ello, este día es una oportunidad para reafirmar la humanidad que compartimos como seres humanos y la importancia de los derechos humanos para la construcción del mundo que queremos. Este año, su temática está relacionada con la pandemia de Covid-19 y la necesidad de reconstruir para mejorar, asegurándose de que los derechos humanos sean la base para los esfuerzos de recuperación.

Durante un evento para conmemorar dicho día, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, aseguró que el Covid-19 ha expuesto el fracaso en construir sociedades justas y ha mostrado “la debilidad de sistemas que no han logrado dar centralidad a la defensa de los derechos humanos”.

La Alta Comisionada consideró “chocante, pero lamentablemente no sorprendente”, el desproporcionado número de víctimas del Covid-19 entre los grupos marginados como las personas de ascendencia africana, las minorías étnicas o religiosas y los pueblos indígenas, asegurando que: “en algunos de los países más ricos del mundo, la tasa de mortalidad de ciertas minorías raciales y étnicas ha sido hasta tres veces superior a la de la población en general”.

En los últimos 11 meses, los pobres se han empobrecido y las niñas y los niños de hogares sin acceso a internet o a equipos informáticos se han retrasado en su educación o la han abandonado por completo. Los derechos de las mujeres, en particular los sexuales y reproductivos, se encuentran en riesgo de un retroceso de décadas; mientras que la libre expresión, reunión y participación en la vida pública se han visto afectados durante la pandemia, pues algunos gobiernos han aprovechado la situación para acabar con la disidencia política, deteniendo a actores de la sociedad civil y periodistas.

Para Bachelet, la pandemia nos ha dejado expuestos, vulnerables y debilitados, y nos enfrentamos a tres futuros posibles muy diferentes: salir de esta crisis en un estado aún peor que cuando comenzó; volver a la normalidad que nos ha llevado a donde estamos hoy; o salir mejor. De acuerdo con la Alta Comisionada, esta última opción sólo se logrará si convertimos el desastre en un momento de reflexión, aplicamos la “vacuna de los derechos humanos” y tomamos medidas inmediatas para combatir al cambio climático para construir sociedades más resistentes, prósperas e inclusivas.

 

Fuente: Naciones Unidas, France24 y El Universal.

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