Por Liliana Padilla

 

Latinoamérica es actualmente el epicentro de la pandemia de COVID-19. Tan solo Brasil, donde incluso su presidente Jair Bolsonaro ha contraído Coronavirus, cuenta ya con más de 1 millón 700 mil casos, por lo que representa una cuarta parte de todos los casos de la región, seguido por Perú, Chile y México. La cifra total de muertes en el continente es de casi 267 mil personas, con cerca de seis millones de casos confirmados en esta primera ola, que continúa creciendo.

 

El doctor Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha destacado en este contexto la imprevisibilidad del virus, que “no respeta grupos étnicos, raza, color, pueblos ni personas, independientemente del grado de seguridad que rodea a un presidente”.

 

A su vez, António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, presentó el jueves su Informe de Políticas sobre el Impacto del Coronavirus en América Latina y el Caribe, el cual prevé la mayor contracción económica de la región en un siglo, un aumento en el desempleo, la pobreza extrema y la desigualdad, un contexto en el que mujeres y pueblos indígenas se verán particularmente afectados.

 

En un mensaje en video, el líder de la ONU señaló que los niveles de desigualdad se han vuelto insostenibles en la región, por lo que se deben “desarrollar sistemas integrales de bienestar social accesibles para todas las personas”; mientras que Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, consideró que la pandemia ha afectado particularmente a la región tras siete años de un crecimiento muy bajo y debido a las brechas estructurales que se han exacerbado por “una muy débil protección social, sistemas de salud fragmentados y profundas desigualdades”.

 

De acuerdo con las proyecciones de la CEPAL, el decrecimiento del PIB latinoamericano alcanzará -9.1% este año con un duro impacto social: el desempleo pasará de 8.1% a 13.5%: más de 44 millones de personas se quedarán sin trabajo. La pobreza subirá en 7% para llegar a 37.2% de la población, 230 millones de personas, mientras que 96 millones vivirán en pobreza extrema, tras un incremento de 4.5%, provocando un alza de 4.7% en el índice de Gini de medición de la desigualdad.

 

¿Qué medidas pueden tomar los países latinoamericanos para sortear esta crisis?

  • Suministrar un ingreso básico de emergencia a la población en pobreza y trabajadores del sector informal que carezcan de protección social; así como distribuir bonos contra el hambre a personas en pobreza extrema;
  • Fortalecer de sus sistemas tributarios;
  • Combatir la corrupción y la delincuencia organizada para lograr sociedades más igualitarias;
  • Transformar el modelo de desarrollo de la región con base en los principios de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible;
  • Fortalecer el estado de derecho, la rendición de cuentas, la transparencia y la gobernanza democrática.

Con información de: Naciones Unidas, Milenio y La Jornada.