Frecuentemente escuchamos decir que niñas, niños y jóvenes son el futuro. Si bien es cierto, son también el presente y en ese sentido son agentes clave para impulsar el desarrollo sostenible y buscar soluciones a los desafíos que enfrenta la humanidad.

En México, representan al menos una cuarta parte de la población, y es por ello que sus contribuciones son fundamentales para el país.

¿Pueden los jóvenes realmente cambiar los escenarios a futuro ante las alertas sobre los efectos del calentamiento global? Lo están intentando, aunque enfrenten resistencias en cada paso.

El 15 de marzo pasado, cientos de jóvenes mexicanos se manifestaron para exigir a la clase política que redoblara sus esfuerzos y cumpliera con los compromisos internacionales firmados para combatir el cambio climático. La protesta formó parte de la acción global conocida como Fridays For Future o Juventud por el clima, un movimiento internacional estudiantil que cobra cada día mayor fuerza.

Éste comenzó en agosto de 2018, cuando la ambientalista sueca Greta Thunberg (@GretaThunberg), de entonces 15 años, comenzó una huelga estudiantil frente al parlamente sueco para protestar contra la falta de soluciones concretas para combatir al cambio climático y sus crecientes manifestaciones, como las olas de calor y los incendios forestales. En septiembre del mismo año, previo a las elecciones generales, anunció que continuaría su protesta cada viernes hasta lograr compromisos por parte del gobierno de su país.

Su causa ha logrado atraer la atención mediática a nivel global y ha inspirado a jóvenes de todo el mundo a unirse al movimiento, que actualmente está presente en 102 países.

Pero ¿por qué tanta protesta? Si bien Suecia decretó el año pasado la ley climática más ambiciosa del mundo, con el objetivo de convertirse en una nación neutra en carbono para el año 2045 (previo al 2050, fecha establecida por el Acuerdo de París), para Greta esto es “demasiado poco, demasiado tarde”. En su opinión, Suecia dista mucho de ser el paraíso verde que muchos piensan. En realidad, si bien la nación nórdica ha logrado una organización modelo para el reciclaje de basura, no ha trabajado lo suficiente en reducir el uso de plásticos y embalajes en primer lugar.

Vale la pena ver sus intervenciones en plataformas como el Foro Económico Mundial de Davos y Naciones Unidas, o su Ted Talk, donde exige cambios drásticos en contra del calentamiento global: “todos creen que se puede resolver esta crisis sin ningún esfuerzo o sacrificio”, señala en uno de sus artículos más leídos. Consciente de la necesidad de predicar con el ejemplo, la joven activista viajará a Nueva York en los próximos días utilizando como medio de transporte un velero.

Además de Greta, más jóvenes han alzado fuerte la voz por la preservación del medio ambiente. Boyan Slat (@BoyanSlat), holandés de 25 años, se embarcó en toda una odisea: limpiar la monumental mancha de plástico y basura del Océano Pacífico. Desde hace seis años, cuando Boyan tenía 16, comenzó su proyecto The Ocean Cleanup(@TheOceanCleanup, limpieza del océano) para desarrollar tecnología para “pescar” plásticos  y evitar que sigan entrando al mar mediante una gran barrera flotante que atrapa esos materiales y permite que los peces naden por debajo, para luego recolectar con botes todos los desperdicios.

Por su parte, la turca Elif Bilgin, de 22 años, creó un bioplástico a partir de cáscaras de plátano: si bien lo desarrolló en un laboratorio, su método permite replicarlo casi en cualquier condición. Gracias a este trabajo ganó el Google Science Fair hace seis años con una bolsa de 50 mil dólares.

Si los jóvenes están haciendo esto, ¿tú qué esperas? ¿Cómo puedes ayudar? Súmate a Visionarios2030.

Con información de Expansión y The Guardian .