Por: Liliana Padilla

 

Las mujeres en áreas rurales representan una cuarta parte de la población mundial. Ellas labran la tierra y garantizan la seguridad alimentaria de sus poblaciones, ayudando a sus comunidades a hacer frente al cambio climático.

Sin embargo, ellas también sufren de manera desproporcionada los efectos de la pobreza (llegando a ganar hasta 40% menos que los hombres) y no disponen del mismo acceso a tierras (menos del 20% de las propietarias de tierras son mujeres), créditos, o materiales agrícolas, a pesar de ser igual de productivas. Tampoco tienen acceso equitativo a servicios como la educación y la asistencia sanitaria, al agua o al saneamiento. Un mayor acceso de las mujeres a estas herramientas permitiría aumentar la producción agrícola y reducir entre 100 y 150 millones el número de personas que padecen hambre.

La discriminación estructural continúa limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares. A nivel mundial, la gran mayoría de las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas.

La pandemia por COVID-19 ha aumentado la vulnerabilidad de mujeres y niñas, un problema que se agrava más aún en las zonas rurales, al sufrir de aislamiento, falta de acceso a la información y a tecnologías críticas para mejorar su vida laboral y personal, así como a servicios de salud de calidad, medicamentos esenciales y vacunas.

Además, las normas y prácticas discriminatorias de género impiden que las mujeres ejerzan sus derechos sobre la tierra y la propiedad en muchos países, por lo que las viudas por Covid-19 corren el riesgo de ser desheredadas.

De acuerdo con ONU Mujeres, algunas medidas posibles para reducir estas brechas de desigualdad entre hombres y mujeres son:

  • Redistribuir de manera igualitaria la carga del cuidado entre mujeres y hombres;
  • Abogar por servicios e infraestructuras básicas suficientes (agua, salud, electricidad, etc.) para apoyar el trabajo doméstico y de cuidados de las mujeres;
  • Reducir la brecha en la participación laboral rural entre hombres y mujeres. Una reducción del 25% aumentaría el PIB mundial en un 3.9% para el año 2025.

El tema de este Día Internacional de las Mujeres Rurales es “Construir la resiliencia de las mujeres rurales a raíz del COVID-19”, para crear conciencia sobre las luchas de estas mujeres, sus necesidades y su papel fundamental y clave en nuestra sociedad.

 

Fuente: Naciones Unidas.

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