Por: Liliana Padilla

A pesar de los importantes avances logrados en materia de igualdad de género y de los esfuerzos a nivel internacional por promover una mayor participación de las mujeres y las niñas en la ciencia, la brecha persiste desde hace años en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) en todo el mundo.

En la actualidad, menos del 30% de los investigadores a nivel mundial son mujeres. De acuerdo con datos de la UNESCO, entre 2014 y 2016, sólo 30% de las estudiantes mujeres decidieron realizar estudios superiores en el sector de las STEM. Su presencia es particularmente baja en la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), con un 3%; seguido de las ciencias naturales, matemáticas y estadísticas (5%), y la ingeniería, manufactura y construcción (8%).

Según datos de la UNESCO, en 2019 la región con el mayor número de científicas fue Asia Central, con el 48.2 %, seguida de América Latina y el Caribe con el 45.1 %; mientras Venezuela fue el país latinoamericano con el mayor porcentaje de científicas, con el 61.4 %.

Los prejuicios y estereotipos de género siguen disuadiendo a niñas y mujeres de aventurarse en la ciencia. Otros factores como el matrimonio infantil y la brecha salarial impactan directamente sus trayectorias formativa y profesional, ya que las mujeres publican menos y no progresan al mismo ritmo que sus colegas hombres.

Sin embargo, la pandemia por COVID-19 ha permitido dejar claro el papel fundamental que desempeñan las mujeres investigadoras en el frente de lucha contra la pandemia, apoyando los avances en el conocimiento del coronavirus, el desarrollo de técnicas para las pruebas de COVID-19 y de las vacunas, así como la labor en primera línea de doctoras, enfermeras y personal sanitario.

Pero la pandemia también ha tenido un impacto negativo en las mujeres científicas, en particular aquellas en el inicio de sus carrera. Las mujeres están publicando menos e iniciando menos proyectos de investigación que sus colegas hombres, en particular aquellas con hijos. De acuerdo con la demógrafa social Alessandra Minello, la pandemia ha elevado el “muro materno” que bloquea el avance de las mujeres en la academia. Por ello, es urgente crear políticas, iniciativas y mecanismos que permitan un cambio sistémico para una mayor participación de mujeres y niñas en la ciencia.

El objetivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado desde 2015, es recordar que la ciencia y la igualdad de género deben avanzar de la mano para abordar los principales desafíos globales y lograr las metas de la Agenda 2030. Este año se centrará en la temática “Las mujeres científicas, líderes en la lucha contra COVID-19”.

Con información de: Naciones Unidas, Observatorio de Innovación Educativa, Forbes y Vanguardia.