Por Liliana Padilla

La Organización de las Naciones Unidas rinde homenaje este año a las personas que responden de manera directa a la trata de personas. Son las y los funcionarios encargados de hacer cumplir las leyes, asistentes sociales, profesionales de la salud, personal de las organizaciones no gubernamentales y muchos otros que trabajan en todo el mundo para proteger a las personas más vulnerables.

El tráfico de personas es un delito y una violación de los derechos humanos. De acuerdo con diversas fuentes, más de 12 millones de personas en el mundo son víctimas de trata, en su mayoría mujeres y niñas (más del 70%). El tráfico de personas está presente en prácticamente todos los países del mundo, a través de 500 rutas (32 de ellas en Latinoamérica), ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas.

En 2013, la Asamblea General de Naciones Unidas decretó el 30 de julio como el Día Mundial contra la Trata de Personas, con la finalidad de concientizar a las personas y a los gobiernos acerca del grave problema que ha acarreado la expansión de este delito a nivel mundial.

El contexto de la crisis sanitaria por Covid-19 ha dificultado la lucha contra la trata de personas.

“La pérdida de empleos, el aumento de la pobreza, el cierre de escuelas y el incremento de las interacciones en línea están aumentando las vulnerabilidades y abriendo oportunidades para los grupos de la delincuencia organizada”, señala Ghada Waly, Directora Ejecutiva de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

A su vez, António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, aseguró que la pandemia del Covid-19 ha creado nuevos obstáculos para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, exponiendo a millones de personas a ser víctimas de trata con fines de explotación sexual o trabajo forzado. Por ello, Guterres considera que la respuesta a esta crisis debe asignar un lugar prioritario a la dignidad humana y los derechos humanos, “redoblando los esfuerzos para proteger a las víctimas de la trata y evitar que las personas vulnerables sean explotadas por delincuentes”.

De acuerdo con Naciones Unidas, las víctimas más frecuentes de este delito son las personas desplazadas (que han tenido que abandonar su país de origen por un conflicto armado o situación política). Otros factores de riesgo son de tipo económico (falta de empleo o altos índices de pobreza); sociales (entornos violentos, haber sufrido acoso o abuso, baja autoestima); y culturales (desconocimiento de la problemática y bajo nivel educativo).

Datos clave de la trata de personas:
• Sus principales fines son la explotación sexual, el trabajo, la mendicidad o el matrimonio forzados, así como la extracción de órganos.
• Las mujeres representan el 49% y las niñas el 23% de todas las víctimas de la trata.
• La explotación sexual es la forma más común de explotación (59%) seguida del trabajo forzado (34%).

 

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