Por Liliana Padilla

Desde el año 2017, Naciones Unidas conmemora cada 21 de agosto el Día Internacional de Recuerdo y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo, para concienciar a las personas sobre los profundos daños, tanto físicos como psicológicos, que acarrea padecer un atentado terrorista.

Contrario a lo que se piensa comúnmente, los actos terroristas van en aumento en todo el mundo, si bien la mayoría de ellos se concentra en territorios concretos. Ante este escenario, las víctimas del terrorismo luchan para que se escuchen sus voces, se apoyen sus necesidades y se respeten sus derechos.

Este tercer año de Conmemoración llega en un momento de gran agitación mundial, pues la crisis por el Covid-19 ha ocasionado que servicios vitales para las víctimas, como procesos de justicia penal y apoyo psicosocial, se interrumpan o se retrasen, al centrarse la atención y recursos en la lucha contra la pandemia. Muchos actos conmemorativos y de recuerdo han sido cancelados o se han trasladado al entorno virtual.

António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, asegura en su mensaje (https://www.un.org/es/observances/terrorism-victims-day/messages) en este día que “recordar a las víctimas del terrorismo y prestarles un mayor apoyo es esencial para contribuir a que rehagan sus vidas y sanen de sus heridas […] Debemos asegurarnos de que se escuche siempre a quienes han sufrido, y de que no se les olvide nunca”.

Pocos estados cuentan hoy con los recursos o la capacidad para satisfacer las necesidades de las víctimas para recuperarse y volver a integrarse plenamente en la sociedad como el apoyo físico, psicológico, social y financiero, alerta la ONU. Por ello, dicha organización trabaja con los parlamentarios y gobiernos de los países para redactar leyes y estrategias nacionales que permitan ayudar a las víctimas.

Con información de:
Naciones Unidas
GN Diario