De acuerdo con la ONU, la justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera dentro de los países y entre los mismos. En su obra Teoría de la Justicia, el filósofo John Rawls definía a la justicia social como la adecuada organización de una sociedad democrática en la que se respetan y se promueven en la medida de lo posible las libertades y en la que las inequidades económicas y sociales no ponen en riesgo la igualdad de oportunidades para todas y todos.

En ese sentido, no puede haber justicia social sin equidad de género; sin que se respeten los derechos de los pueblos indígenas o de  los migrantes; y sin que se eliminen las barreras que enfrentan las personas debido a su edad, color de piel, etnia, cultura, religión o discapacidad, entre muchas otras razones.

En junio de 2008, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó por unanimidad la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa. A través de ella, se pretende garantizar la equidad para todos a través del empleo, la protección y el diálogo social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

Para luchar contra la desigualdad, Naciones Unidas conmemora el 20 de febrero como el Día de la Justicia Social. Este 2020, la OIT hizo un llamado a construir un futuro del trabajo que priorice a las personas y al planeta, pues considera que es la única forma de lograr la justicia social, resolver las desigualdades, reducir la pobreza y hacer frente al cambio climático. A través de la campaña #MyFutureOurPlanet, la OIT invita a las personas que lo deseen a grabar un vídeo de 10 segundos en el que expliquen por qué es importante lograr este objetivo. ¡Súmate al movimiento! 

La desigualdad en cifras en el mundo

De acuerdo con un informe de Oxfam:

  • 2,153 multi millonarios en el mundo poseen más riqueza que 4,600 millones de personas (60% de la población mundial).
  • En América Latina y el Caribe el 20% de la población concentra el 83% de la riqueza. El número de multi millonarios en la región ha pasado de 27 a 104 desde el año 2000. La pobreza extrema está aumentando.
  • En 2019, 66 millones de personas, es decir, 10.7% de la población, vivía en extrema pobreza, de acuerdo a datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
  • Mujeres y niñas dedican al trabajo de cuidados no remunerado 12,500 millones de horas diariamente, lo que supone una contribución a la economía global de al menos 8 mil millones de dólares anuales.
  • Un incremento de tan solo el 0.5% adicional al impuesto a la riqueza del 1% más rico de la población durante los próximos 10 años, permitiría recaudar los fondos necesarios para invertir en la creación de 117 millones de puestos de trabajo de cuidados en sectores como la educación, la salud, el cuidado infantil y la asistencia a las personas mayores.
  • A nivel mundial, el 42% de las mujeres no puede acceder a un empleo porque son las responsables del trabajo de cuidados, en comparación con tan solo el 6% de los hombres.
  • En América Latina y el Caribe, el 49% de las mujeres empleadas en la región, ganan menos del salario mínimo mensual correspondiente a su país.

 

La desigualdad en México

 

En 2016 (según cifras de INEGI):

  • El 10% de las personas más ricas (12 millones de personas) concentraba alrededor del 6% del ingreso total de los hogares; mientras que el 10% más  pobre  (12 millones de personas) concentraba sólo el 1.8%;
  • 50% de  la  población (aproximadamente 64 millones de personas) concentraba apenas el 20.1% del ingreso;
  • El ingreso corriente promedio mensual por hogar del Decil X ($50,609 MXN) era más de 25 veces mayor al del Decil I ($1,976 MXN); mientras que el ingreso promedio nacional era de $14,038 MXN.
  • Si el ingreso del 10% más rico y el 10% más pobre crecieran cada uno a una tasa de 4.07% y 8.46% respectivamente, tomaría 120 años comenzar a reducir la diferencia monetaria entre los más pobres y los más ricos.

 

 

Con información de: Naciones Unidas, OIT, Oxfam y Oxfam México.