Por: Inés Saiz

“La urgencia de mejorar las condiciones de vida ha sido puesta de manifiesto por el COVID-19, que ha devastado la vida de millones de personas en las ciudades. El acceso al agua limpia y al saneamiento, junto con el distanciamiento social, son respuestas clave a la pandemia. Sin embargo, en los barrios marginales ha resultado difícil aplicar estas medidas. Esto supone un mayor riesgo de infección, no solo en los propios barrios marginales, sino en ciudades enteras».

Como menciona António Guterres, Secretario General de la ONU, debemos reconocer la importancia del hogar y aún más en los tiempos de pandemia global que estamos viviendo hoy en día. Tener una vivienda adecuada siempre ha sido una cuestión de vida o muerte. La situación actual ha hecho esto evidente, ya que una de las acciones clave necesarias para detener la propagación de esta enfermedad ha sido que las personas se queden en casa.

Un hogar debe ser seguro para permitirnos seguir trabajando, aprendiendo, con acceso a servicios básicos e infraestructura para las medidas de higiene, y con suficiente espacio para el distanciamiento físico. El COVID-19 también ha expuesto la enorme brecha entre las personas que cuentan con un hogar digno y las que no. Se debe trabajar en conjunto para reducir esta brecha de desigualdad y que todas las personas tengan un hogar digno y seguro.

En este sentido, cada primer lunes de octubre se celebra el Día Internacional del Hábitat, el cual fue establecido para recordar justamente la importancia de la vivienda. Todos tenemos el poder y la responsabilidad de moldear el futuro de nuestras ciudades y nuestros pueblos.

 

Fuente: Naciones Unidas.

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