Más de 10 mil trabajadores del servicio de limpia de la ciudad trabajan de manera voluntaria. No tienen contrato ni instrumentos para realizar su trabajo de manera adecuada. Además, viven de las propinas que reciben, así como de lo que pueden reciclar.

La ciudad los necesita porque su labor es indispensable para mantener la ciudad habitable. Y no pueden resguardarse en casa, pues dependen de su trabajo diario para subsistir.

Necesitan condiciones de trabajo mínimas, como cubre bocas, guantes, uniformes y acceso a servicio médico, que no tienen.