Por Liliana Padilla

 

La sustentabilidad –una forma de vivir en armonía con el medio ambiente y causar el menor impacto posible en el mismo– cobra cada día mayor peso, abarcando todos los aspectos de la vida, incluida la alimentación.

 

En ese sentido, desde 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 18 de junio como el Día de la Gastronomía Sostenible con la finalidad de fomentar e impulsar un consumo de alimentos responsable con el medio ambiente, incentivando el consumo de productos locales y cuidando los ecosistemas específicos de cada región.

 

Ante la actual crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19, la gastronomía sostenible se hace más relevante que nunca. Los sistemas alimentarios del mundo están fallando, y la pandemia por COVID-19 está empeorando la situación de las comunidades más vulnerables. De acuerdo con António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, “hay una emergencia alimentaria mundial inminente que podría tener repercusiones a largo plazo para cientos de millones de niños y de adultos”, por lo que es necesario “actuar ahora para evitar los peores efectos de la pandemia”.

 

Esta declaración la hizo en el marco de la presentación del informe “El impacto del Covid-19 en la Seguridad Alimentaria y la Nutrición”, el cual presentó tres líneas de acción fundamentales:

  • Designar a los servicios alimentarios como esenciales y proteger apropiadamente a los trabajadores del sector: asistencia humanitaria crítica de alimentos para grupos vulnerables; apoyo de los países a la elaboración, transporte y mercados locales de alimentos; mantener los corredores comerciales abiertos para garantizar el funcionamiento de los sistemas alimentarios; atender las necesidades de liquidez de pequeños productores de alimentos y empresas rurales.

 

  • Reforzar los sistemas de protección social para la nutrición: salvaguardar el acceso a alimentos seguros y nutritivos, en particular para los niños de corta edad, las mujeres embarazadas y lactantes, las personas de edad y otros grupos de riesgo; adaptar y ampliar los programas de protección social para atender a los grupos de riesgo desde el punto de vista de la nutrición; apoyar a los niños que ya no tienen acceso a comidas escolares.

 

  • Invertir en el futuro: construir un mundo más inclusivo y sostenible mediante la creación de sistemas alimentarios que atiendan las necesidades de los productores de alimentos y los trabajadores del sector de la alimentación; proporcionar un acceso más inclusivo a alimentos sanos y nutritivos, a fin de poder erradicar el hambre; reequilibrar la relación entre los sistemas alimentarios y el medio natural.

De acuerdo con Guterres, estas acciones ayudarán a evitar algunas de las peores repercusiones de la pandemia de COVID-19 en la seguridad alimentaria y la nutrición, y apoyar además la transición verde en el sector.

 

 

 

 

 

 

 

Con información de: Naciones Unidas, Noticias ONU, República y El Sol de México.