Por Liliana Padilla

 

La pandemia por Covid-19 ha afectado prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana. En esta época de crisis en la que los gobiernos del mundo buscan contener el coronavirus y proteger vidas, garantizar el acceso a la salud reproductiva (tanto la atención de embarazos como el acceso al aborto seguro) debe ser una prioridad.

 

Sin embargo, las mujeres en diversos países alrededor del mundo no tienen acceso a opciones de anticoncepción ni de aborto seguro durante la pandemia. Se les dificulta o desaconseja visitar los centros de salud, y son los hombres quienes generalmente toman las decisiones sobre el uso de métodos de anticoncepción y el aborto.

 

Un reporte reciente del Instituto Guttmacher estima que una disminución de tan solo el 10% en el acceso de anticonceptivos afectaría a 49 millones de mujeres en el mundo. De igual manera, una reducción de sólo 10% en el acceso a abortos seguros en medio de cierres de clínicas, implicaría 3 millones de abortos inseguros y 1,000 muertes maternas.

 

Estos datos muestran la necesidad urgente de priorizar los servicios de salud reproductiva y de suprimir los obstáculos legales para el acceso efectivo a estos, particularmente en el contexto del confinamiento, que ha provocado un aumento de la violencia doméstica en todo el mundo, incluyendo la violencia sexual y el embarazo no deseado.

 

En este sentido, algunas acciones que los gobiernos y los legisladores podrían emprender para garantizar el acceso a la salud reproductiva de niñas y mujeres durante la crisis son:

 

  • Definir y promover la atención de la salud sexual y reproductiva (aborto seguro, anticoncepción y atención materna y neonatal), como esenciales;
  • Fortalecer las cadenas de suministro nacionales y regionales para que los medicamentos y suministros de salud sexual y reproductiva sean más accesibles;
  • Permitir el acceso a métodos anticonceptivos sin receta médica;
  • Permitir que las farmacias proporcionen píldoras abortivas en la dosis correcta, junto con información vital, para que las mujeres puedan terminar un embarazo de forma segura en casa sin la necesidad de ir a un centro de salud;
  • Adoptar modelos innovadores de atención, incluida la telesalud, y evitar el desvío de recursos y personal de la atención de la salud sexual y reproductiva.

  

Cifras clave de salud reproductiva

 

  • Cada año, casi 700 millones de mujeres acceden a métodos anticonceptivos modernos, más de 90 millones dan a luz en un centro de salud y decenas de millones acceden a abortos seguros en países de bajos y medianos ingresos en todo el mundo.
  • 214 millones de mujeres en edad reproductiva que desean evitar el embarazo no utilizan un método anticonceptivo por acceso limitado, miedo o experiencia de efectos secundarios, oposición cultural o religiosa, o barreras de género.
  • A nivel mundial, el uso de anticonceptivos modernos ha aumentado del 54% en 1990 al 4% en 2015.
  • En África, el 24.2% de las mujeres en edad reproductiva no tienen acceso anticoncepción moderna, mientras que en Asia y América Latina y el Caribe, los niveles de necesidad insatisfecha son del 10.2% y del 10.7%, respectivamente.
  • La evidencia sugiere que las mujeres que tienen más de 4 hijos tienen un mayor riesgo de mortalidad materna; mientras que los bebés nacidos de adolescentes tienen tasas más altas de mortalidad neonatal. La mayoría de las adolescentes que quedan embarazadas tienen que abandonar la escuela, con implicaciones a largo plazo para ellas, sus familias y sus comunidades.

 

Con información de: Devex, Guttmacher Institute y OMS.

 

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