Por Inés Saiz
Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el objetivo de disminuir el hambre alrededor del mundo, propósito que también busca la Agenda 2030 con su meta de hambre cero.
Este 2020 se hace un llamado mundial a la solidaridad para conseguir que los alimentos saludables lleguen a todos los rincones del planeta, especialmente a los lugares más desfavorecidos y que han resultado más afectados por la crisis del COVID-19. Llevar una buena alimentación es responsabilidad de cada quien, hecho que no es posible en países en los que la población padece de hambre.
La responsabilidad de llevar una buena alimentación no recae solamente con los individuos. Los países, los tomadores de decisiones y las empresas privadas deben acelerar, y ampliar las acciones para fortalecer los sistemas alimentarios, y los medios de vida de las personas que trabajan a lo largo de la cadena alimentaria, y garantizar que los alimentos lleguen de la granja a la mesa, a pesar de los desafíos tales como las pandemias.
Datos sobre la alimentación global:
  • Más de 2,000 millones de personas no tienen acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes y la demanda de alimentos aumentará, dado que se espera que la población mundial alcance casi 10,000 millones en 2050.
  • En la actualidad solo nueve especies de plantas representan el 66% de la producción agrícola total, a pesar del hecho de que existen al menos 30,000 plantas comestibles. Necesitamos cultivar una variedad de alimentos para nutrir a las personas y preservar el planeta.
Fuentes: