Por: Liliana Padilla

El Día Internacional de la Beneficencia se celebra cada 5 de septiembre en conmemoración del aniversario del fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz en 1979 y una de las más grandes misioneras del siglo XX, quien consideraba que “la pobreza y la angustia constituyen una amenaza a la paz”.

Este Día es una oportunidad para promover la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, la cual considera que la erradicación de todas las formas de pobreza es el mayor desafío mundial y un requisito indispensable para el desarrollo sostenible. 

Esta Agenda y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible también proporcionan el marco necesario para que el sector privado (microempresas, cooperativas y multinacionales), organizaciones de la sociedad civil, instituciones filantrópicas y los propios individuos contribuyan a mejorar el mundo en un espíritu de solidaridad global enfocado en solventar las necesidades de las personas más pobres y vulnerables. 

En este sentido, Naciones Unidas considera que la beneficencia puede contribuir a la promoción del diálogo, la solidaridad y la comprensión mutua entre las personas; y también aliviar los peores efectos de las crisis humanitarias; así como complementar los servicios públicos en materia de salud, educación, vivienda, protección de la infancia y promoción de la cultura, la ciencia, el deporte y del patrimonio cultural y natural. 

Con información de: Naciones Unidas. 

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