Por Liliana Padilla

 

La revolución informática ha permitido una democratización en la generación y el acceso a información, pero también el auge aparentemente imparable de noticias falsas en todas las naciones del mundo.

 

Ante esta realidad, desde el año 2016, el plan de estudios en Finlandia –calificada como la nación más resistente a las noticias falsas en Europa por el Índice de Alfabetización Mediática 2019– ha incorporado la alfabetización informativa y el pensamiento crítico como componentes centrales e interdisciplinarios, desde la educación primaria.

 

El objetivo es crear ciudadanos activos y responsables que sepan pensar críticamente, verificar los hechos, así como interpretar y evaluar toda la información que reciben. En matemáticas, por ejemplo, los alumnos aprenden lo fácil que es mentir con estadísticas; en arte, cómo se puede manipular el significado de una imagen; en historia, analizan campañas de propaganda notables; mientras que los profesores de lengua enseñan las muchas formas en que las palabras pueden usarse para confundir y engañar.

 

De acuerdo con los expertos, es importante que desde una edad temprana, niñas y niños sepan diferenciar entre información errónea o inexacta; mentiras o engaños propagados deliberadamente; y rumores, que tal vez sean verdad, pero de los que no se tiene certeza. Ellas y ellos deben plantearse preguntas como: ¿quién produjo esta información y por qué? ¿dónde fue publicado? ¿a quién esta dirigido? ¿hay evidencia de ello, o es solo la opinión de alguien? ¿Es verificable en otra fuente?

 

Ante el contexto actual de la pandemia por Covid-19 surgen grandes temores, incertidumbres e incógnitas, un terreno fértil para que las fabricaciones florezcan y crezcan. Hoy más que nunca es fundamental que niños, niñas, jóvenes y la población en general aprendan a detectar noticias falsas u opiniones malintencionadas o tendenciosas que pueden llagar a poner vidas en riesgo.

 

Con información de: The Guardian, Open Society Institute Sofia y Periodismo en Línea.