Por Liliana Padilla

 

Desde 2002, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil para concienciar sobre la magnitud de este problema y aunar esfuerzos para erradicarlo. Este  2020, la conmemoración se centra en el impacto de la crisis global por Covid-19 en la explotación laboral de la infancia y hace un llamado a los países para proteger a los más vulnerables.

 

En los últimos 20 años, 94 millones de niños han dejado de trabajar. Sin embargo, de acuerdo con el informe de la OIT y del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia COVID-19 and child labour: A time of crisis, a time to act, la crisis del coronavirus podría provocar que millones de niños regresen al mercado laboral, revirtiendo el progreso alcanzado hasta ahora.

 

Esto, debido al aumento de la pobreza, que empuja a los hogares a recurrir a todos los medios disponibles para sobrevivir. Según el informe, un aumento en la pobreza del 1% puede representar hasta 0.7% más de trabajo infantil. De acuerdo con Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF, “en tiempos de crisis, el trabajo infantil se convierte en un mecanismo de supervivencia para muchas familias”.

 

Niñas, niños y adolescentes son a menudo la mano de obra más disponible en los hogares. El desempleo de los padres ha llevado a que estos proporcionen apoyo temporal a sus familias en países como Brasil, Guatemala, India, México o Estados Unidos. También, cuando las familias no encuentran trabajo y se quedan sin opciones de sustento, ellos pueden ser enviados lejos, haciéndolos más vulnerables a la explotación.

 

Escuelas cerradas y niños en orfandad: factores de riesgo

 

El cierre temporal de centros educativos durante la pandemia está afectando actualmente a más de mil millones de estudiantes en más de 130 países, lo que ha generado un aumento en el trabajo infantil. Cuando se reinicien las clases, muchos padres ya no podrán permitirse enviar a sus hijos a la escuela. Además, las desigualdades de género pueden acentuarse, ya que las niñas son particularmente vulnerables a la explotación en la agricultura y el trabajo doméstico.

 

Por otra parte, el creciente número de muertes por COVID-19 ha provocado que un gran número de niños pierdan a uno o ambos padres, u otros cuidadores como los abuelos. Los niños huérfanos son particularmente vulnerables al trabajo infantil, la trata y otras formas de explotación. Cuando los adultos del hogar se enferman o mueren, no es inusual que los niños asuman su trabajo.

 

¿Qué medidas tomar para para contrarrestar el aumento del trabajo infantil?

  • Protección social integral
  • Mayor facilidad de acceso al crédito para hogares pobres
  • Promoción del trabajo decente para adultos
  • Medidas para que los niños vuelvan a la escuela, incluida la eliminación de cuotas escolares
  • Más recursos para inspecciones laborales y cumplimiento de la ley

 

Con información de: Naciones Unidas y OIT.