Por Liliana Padilla

 

Cada 31 de mayo se celebra el Día Mundial Sin Tabaco con el objetivo de concientizar al público sobre los peligros del consumo de tabaco. El consumo de tabaco es la principal epidemia prevenible a la que se enfrenta la comunidad sanitaria.

 

Fumar aumenta la gravedad de las enfermedades respiratorias, al afectar la función pulmonar, lo que dificulta que el cuerpo combata los virus. De acuerdo con estudios de expertos en salud pública, los fumadores tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave con COVID-19, en comparación con los no fumadores. El tabaco también es un factor de riesgo importante para desarrollar cáncer, enfermedades cardiovasculares, respiratorias y diabetes, que pueden agravar los casos de COVID-19.

 

En este sentido, la OMS recomienda que los fumadores tomen medidas inmediatas para dejar de fumar mediante métodos como líneas gratuitas, programas móviles de mensajes de texto o terapias de reemplazo de nicotina. Los efectos de dejar el cigarro pueden notarse desde los primeros 20 minutos: la frecuencia cardíaca elevada y la presión arterial disminuyen. Después de 12 horas, el nivel de monóxido de carbono en el torrente sanguíneo cae a la normalidad, y dentro de 2 a 12 semanas, la circulación mejora y aumenta la función pulmonar.

 

 

 

Con información de: OMS