La vigesimoquinta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP25, la más larga de la historia, terminó en Madrid el domingo con dos días de retraso y avances significativos por parte del sector privado y gobiernos regionales y locales, pero sin alcanzar un consenso general sobre el aumento de la ambición climática.

Los negociadores trabajaron incluso el fin de semana a solicitud del presidente de la COP, pero el documento final «Chile-Madrid. Tiempo de Actuar», publicado el domingo por la mañana, decepcionó a representantes de ONG y de la sociedad civil. Las principales críticas se centran en que éste no incluyó un apartado sobre la regulación de los mercados de carbono.

A pesar de que los resultados no fueron los esperados, el Secretario General de la ONU, António Guterres, se negó a ver la conferencia como una derrota, y aseguró que está “más decidido que nunca a trabajar para que 2020 sea el año en el que todos los países se comprometan a hacer lo que la ciencia nos dice que es necesario para neutralizar las emisiones de carbono para el 2050 y no permitir que la temperatura se eleve más de 1.5 grados”.

Principales logros

Hubo varios acuerdos logrados durante la conferencia, principalmente relacionados con la generación de capacidades, los programas de género y la tecnología.

Además, la COP25 concluyó con un compromiso para que los países presenten planes de reducción de emisiones de carbono más ambiciosos para responder mejor a la emergencia climática durante la COP26, que se realizará en diciembre del próximo año en la ciudad de Glasgow, Escocia. Las partes deberán abordar la brecha entre la recomendación de la ciencia para evitar el peligro del cambio climático y el estado actual de sus propias emisiones. Estados Unidos, China e India, grandes emisores de gases de efecto invernadero no se plegaron a este compromiso; si bien la Unión Europea se comprometió a lograr la neutralidad del carbono para 2050 y 73 naciones anunciaron que presentarán un plan de acción climática mejorado (Contribución determinada a nivel nacional).

El acuerdo reconoce que cualquier política climática debe ser permanentemente actualizada con base en los avances de la ciencia. Así, se habla de que el conocimiento científico será el eje principal para focalizar las decisiones climáticas de los países. Con base en los estudios científicos, la ONU ha advertido que a partir de 2020 las emisiones de carbono habrán de reducirse a un ritmo de 7.6% al año para cumplir con la meta de un calentamiento global limitado a 1.5 grados.

Con información de BBC y Naciones Unidas.