En el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la agencia de Naciones Unidas para las mujeres inició este 25 de noviembre una campaña de 16 días de activismo contra la violencia de género enfocado en la violación, un crimen que afecta a millones de mujeres y niñas en todo el mundo y que a menudo queda impune.

De acuerdo con la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, este delito es particularmente pernicioso, pues sus derivaciones afectan radicalmente la vida de las mujeres, ya sea por un embarazo no deseado o una enfermedad de transmisión sexual, sin hablar del trauma y el sentimiento de vergüenza que frecuentemente acompaña a las víctimas.

Si bien el número exacto de violaciones o abusos sexuales es muy difícil contabilizar, dado que muchas de las víctimas no denuncian, la ONU estima que aproximadamente 15 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años han tenido relaciones sexuales forzadas u otras agresiones; y que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia física o sexual.

A pesar de las recientes movilizaciones populares que han buscado visibilizar el tema, ONU Mujeres considera que la violencia sexual sigue estando normalizada e integrada en nuestro entorno social. Esto como consecuencia de la cultura de la violación, definada como el entorno social que permite que la violencia sexual sea normalizada y justificada mediante la trivialización de las agresiones, la culpabilización de las víctimas, el uso de un lenguaje misógino, la cosificación del cuerpo femenino y la glamurización de la violencia en la publicidad, el cine y la televisión.

¿Qué puedo hacer?

Como bien señala la campaña de Naciones Unidas, cada uno de nosotros podemos actuar para combatir esta mentalidad, examinando nuestros comportamientos, actitudes y creencias y rompiendo con prejuicios y estereotipos sobre el género y la sexualidad que generan el contexto propicio para estos crímenes.

A continuación, te compartimos algunos ejemplos:

  • Mantén una postura de tolerancia cero al acoso sexual y a la violencia tanto en espacios públicos como privados, en particular si ejerces un rol de liderazgo.
  • No culpes a las víctimas: la manera en la que se viste una mujer, si bebió alcohol o consumió algún tipo de droga, dónde o a qué hora se encontraba en un momento determinado, no son una invitación para violarla.
  • No seas un espectador pasivo: si eres testigo de una conducta no consensuada o violenta, evalúa la situación para determinar qué tipo de ayuda puedes brindar sin ponerte en riesgo.  Intervenir activamente le enseña al perpetrador que su comportamiento es inaceptable y puede ayudar a alguien a mantenerse a salvo. 
  • Escucha a las sobrevivientes: en la era de #MeToo, #TimesUp, #NiUnaMenos, #BalanceTonPorc y otros movimientos de denuncia social, las sobrevivientes de violencia están hablando más que nunca. Escucha sus experiencias, lee sus historias y no las juzgues.
  • Educa a la próxima generación: desafía los estereotipos de género y los ideales violentos que los niños encuentran en los medios de comunicación, en las calles y en la escuela. Hazle saber a tus hijos, hermanos o sobrinos que tu familia es un espacio seguro para que se expresen tal y como son. Afirma sus elecciones y enséñales la importancia del consentimiento desde una edad temprana.

Únete a la conversación en línea con los hashtags: #Orangetheworld y #GenerationEquality

Con información de: ONU Mujeres y La Razón.