Desde el año 2014, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estableció el 3 de marzo como Día Mundial de la Fauna Silvestre, en referencia a la aprobación de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres de 1973, y como una ocasión para celebrar la belleza y la variedad de la flora y fauna salvaje y crear conciencia de los beneficios que la conservación de estas formas de vida tiene para la humanidad.

Este 2020, su lema es “Sostener toda la vida en la tierra”, recordando la necesidad urgente de combatir los delitos contra el medio ambiente y la pérdida de biodiversidad provocada por la actividad humana, que no es solo un problema ambiental, sino también un problema de desarrollo, económico, de seguridad, social y moral.

Este año será clave en la defensa de la biodiversidad, ya que habrá importantes eventos mundiales que la colocarán en primer plano de la agenda de desarrollo sostenible.

El #DíaMundialDeLaVidaSilvestre invita a considerar la relación que tenemos con la naturaleza para hacerla más sostenible.

 

De acuerdo con el reporte “Living Planet” 2018 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF):

  • Las poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios han disminuido, en promedio, en un 60% entre 1970 y 2014, el año más reciente con datos disponibles.
  • Se estima que la Tierra ha perdido aproximadamente 50% de sus corales de aguas someras en los últimos 30 años.
  • Una quinta parte (20%) de la Amazonía ha desaparecido en sólo 50 años.
  • A nivel mundial, la naturaleza proporciona servicios por un valor de alrededor de 125 mil millones de dólares al año, al tiempo que ayuda a garantizar el suministro de aire fresco, agua limpia, alimentos, energía, medicamentos y mucho más.

 

De acuerdo con un informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), que reúne los hallazgos de 145 autores expertos de 50 países durante los últimos tres años sobre los cambios en las últimas cinco décadas:

  • Alrededor de 1 millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción, más que nunca antes en la historia humana.
  • La abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20%, principalmente desde 1900.
  • Con respecto los insectos, la evidencia disponible respalda un estimado de 10% de especies amenazadas.
  • Desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado, elevando las temperaturas globales promedio en al menos 7 grados Celsius. se espera que el impacto del cambio climático aumente en las próximas décadas
  • Más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce ahora se dedican a la producción agrícola o ganadera.
  • Aproximadamente 60 mil millones de toneladas de recursos renovables y no renovables se extraen globalmente cada año, habiéndose duplicado desde 1980.
  • La degradación de la tierra ha reducido la productividad del 23% de la superficie terrestre global
  • Entre 100 y 300 millones de personas tienen un mayor riesgo de inundaciones y huracanes debido a la pérdida de hábitat en las costas
  • En 2015, el 33% de las poblaciones de peces marinos se estaban pescando a niveles insostenibles, con solo el 7% de la pesca realizada a niveles sostenibles.
  • Las áreas urbanas se han más que duplicado desde 1992.
  • La contaminación plástica se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se vierten anualmente en las aguas del mundo.

Los autores de la evaluación han clasificado, por primera vez a esta escala y con base en un análisis exhaustivo de la evidencia disponible, los cinco impulsores globales con mayor impacto en la naturaleza, en orden descendente: 1) Los cambios en el uso de la tierra y el mar; 2) La explotación directa de organismos; 3) El cambio climático; 4) La contaminación y 5) Las especies no autóctonas invasoras.

 

Con información de Clarín, Milenio, WWF y Naciones Unidas.